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Reflexión
SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS
Celebramos una de las fiestas más
entrañables y populares de nuestro calendario cristiano:
el Sagrado Corazón de Jesús.
Hoy, en este viernes siguiente al Corpus Christi,
irrumpe de nuevo y con especial fuerza las entrañas de
Jesús: su voluntad, su esencia, su poder, su pensamiento,
su sensibilidad. ¡Cuántas cosas! ¡Pero cuántas, reflejan
y simbolizan el Corazón de Jesús!
Todo lo que hizo Jesús nos conmueve, nos atrae y es
objeto de admiración:
- Sus pies nos recuerdan los caminos emprendidos para
encontrarse con el hombre…
- Sus ojos, entre otras cosas, nos seducen cuando nos
miran con amor y hasta con persuasión: “sígueme”
- Sus lágrimas nos recuerdan nuestras traiciones,
negaciones y deserciones….
- Sus manos, nos traen instantes de bendición y de
entrega, montes de cruz y de pasión, lagos y llanuras de
pan multiplicado y de fraternidad….
Pero ¿y su corazón? Su corazón es mucho más. Su corazón
nos dice muchísimo más. Es la imagen más divina, la más
certera y límpida, de lo que Jesús fue y pretendió: amor
que se partía, amor que obedecía, amor que se humillaba,
amor dado hasta la saciedad.
La festividad del Corazón de Jesús nos lleva
inmediatamente al encuentro con Dios. El sístole y el
diástole de Jesucristo fue el cumplir la voluntad de
Dios y hacerla visible a los hombres. Y, por ello mismo,
entrar en el Corazón de Jesús es adentrarse en el
Misterio de la Trinidad; es ponerse en las manos de Dios;
es saber que, Dios, habita y actúa en Cristo.
El Corazón de Jesús es el corazón de Dios que ama. El
Corazón de Jesús es un camino que nos lleva al encuentro
con el Padre. El Corazón de Jesús nos empuja a amar con
locura a Aquel que tanto El amó: Dios.
¿Seremos capaces de ver el secreto de la vida del
Corazón de Cristo? ¿No nos estaremos quedando en el
simple concepto de “corazón” cuando, el de Jesús esconde,
lleva y nos atrae con una fuerza poderosa y penetrada
por el Misterio?
¿Seremos valientes de meternos de lleno en el Corazón de
Jesús y saber cómo son sus sentimientos para intentar
que los nuestros vayan al mismo compás que los suyos?
Decir “Corazón de Jesús en Ti confío” es saber que,
Jesús, nos lleva hacia el Padre. Es comprender que sus
miradas, afectos, deseos, pasión y vida, estuvieron
totalmente capitalizadas y orientadas desde Dios.
Decir “Corazón de Jesús en Ti confío” es aproximarse a
una fuente de la que brota algo, tan esencial como
escaso en nuestro mundo y en las personas: amor
desbordante. ¿De dónde viene? De Dios ¿Por qué brota? ¡Por
amor! ¿Para quién? ¡Para el hombre!
Fiesta del Sagrado Corazón de Jesús. El viejo adagio
“amor con amor se paga” cobra actualidad en este día.
Contribuyamos con amor, el inmenso amor que el Corazón
de Cristo nos entrega. Y, a la vez, le pidamos que
nuestro latir sea el suyo, que nuestro vivir sea el suyo,
que nuestro querer y voluntad sean las suyas. No podemos
decir “Corazón de Jesús en Ti confío” y, a continuación,
perder la paciencia cuando no hay proporción entre
esfuerzo y cosecha o entre oración y respuesta.
En cuántos momentos preguntamos a los niños: Tú, ¿a
quién quieres parecerte? Hoy, también a nosotros,
pequeños en definitiva también, el Señor nos pregunta: ¿Quieres
tener los mismos sentimientos de mi corazón? ¿Quieres
amar como yo amo? ¿Quieres tener y descubrir a Dios como
yo lo he descubierto y quiero? ¿Quieres obedecer aunque
te cueste? ¿Quieres entregarte con ganas o sin ellas? ¿Quieres
perdonar aunque te parezca que pierdas? ¿Quieres…quieres…quieres?
Fiesta del Sagrado Corazón de Jesús. ¿Es nuestro corazón
de Jesús…..o de otros señores?
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